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viernes, 29 de noviembre de 2013

Que es la Gnosis?





VM Samael Aun Weor.
Kalki Avatara
Budha Maitreya
Para la Era de Acuario

La Gnosis ¿Qué es?


Aunque la gran mayoría de nosotros sabe que el vocablo “gnosis” significa “conocimiento”, en su contexto más profundo se refiere fundamentalmente a la "revelación" de los grandes misterios del universo a través de la facultad de la intuición. Es por tanto la gnosis el conocimiento prefecto de la intimidad misma de toda realidad. En este sentido, la gnosis es algo que se adquiere, que se conquista, y para lograr esta conquista los sabios de todas las edades han diseñado diversos sistemas adaptados a las distintas épocas e idiosincrasias. Estos sistemas que han estado presentes prácticamente desde la presencia histórica del hombre en el planeta, es lo que se conoce como gnosticismo.

Una Filosofía Perenne y Universal

En su maravillosa obra “La Doctrina Secreta deAnahuac”, el V.M. Samael Aun Weor, nos dice:
 “La Gnosis es un funcionalismo muy natural de la conciencia, una “Philosophia Perennis et Universalis”, “Incuestionablemente Gnosis es el conocimiento iluminado de los Misterios Divinos reservados a una élite”.
Si analizamos esta frase del Maestro encontramos ya algunas características de lo que es Gnosis. Primero nos dice que es una filosofía perenne, esto quiere decir que siempre ha existido, existe y existirá, y por otro lado nos dice que es universal, lo cual nos instruye en el hecho de que esta filosofía es abarcadora, su saber incluye el Universo, desde lo más pequeño y aparentemente más insignificante, hasta las galaxias más inmensas. Todo lo que existe está dentro del campo de la Gnosis.
Estudiando las distintas culturas religiosas de la antigüedad, y todo el devenir espiritual de la historia de la humanidad, se pueden deducir cuatro elementos o nociones fundamentales que toda filosofía perenne y universal cumple siempre de manera rigurosa:

Existe un Principio Directriz e Inteligente.

A partir de este Principio el Universo es creado y organizado en un espacio multidimensional. Como UNIDAD es causa de todo y como TRINIDAD es creador, organizándose en base a las Leyes Cósmicas del 7, del 8, del 9, del 10, del 12, del 13 y del 22.
En su Esencia es el SER-MASCULINO, activo, y en Substancia es el SER-FEMENINO, pasivo y receptivo.
Cuando el Eterno Par de Opuestos se unen nace el NIÑO SOL (El Cristo) de todas las teogonías, tradiciones y cultos.
El NIÑO SOL reúne todos los atributos del Cosmos de la parte de arriba (El Cielo, el Espíritu), y del Cosmos de la parte de abajo (Los Infiernos, la parte más densa de la Creación). Así vemos como el Cristo se desdobla en el Lucifer para poder llegar al extremo más pesado y material de la creación.
El Ser Masculino, el Padre Cósmico es el dador del Espíritu; La Madre Cósmica, el Ser Femenino, es el Vaso que recibe al Espíritu a través de la materia.
El Hijo Cósmico es la conciencia que permanentemente resucita entre la Materia y el Espíritu, al igual que el Ave Fénix de la mitología. El Hijo Cósmico, el Cristo, es la mediación astral entre el Universo Espiritual y el Universo Material.

El Conocimiento adquirido por la Intuición.

Aun cuando el hombre está inmerso en la creación, no tenemos una correcta relación con ella. Porque aunque somos parte de la creación material, somos, por naturaleza esencial, diferentes a las manifestaciones materiales de los distintos reinos de la naturaleza. Pasamos por el Reino Mineral, pero no somos rocas, pasamos por el Reino Vegetal, pero no somos plantas, pasamos por el Reino Animal, pero por la naturaleza de nuestro origen no somos animales, estamos pasando por el Reino Humano, pero muy en el fondo tampoco somos eso. Ya lo decían los gnósticos primitivos, que somos como “extraños”, como “visitantes” en este mundo.
Ante esta situación surge ante nosotros el llamado PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO. ¿Cómo conocer lo que soy?. ¿Cómo saber la Verdad de lo que soy?. ¿Cómo puedo relacionarme correctamente con toda la creación que me rodea?.
A lo largo de la historia humana han existido dos formas de encarar el problema, dos métodos distintos para tratar de “conocer” y han sido llamados: La Sabiduría del Ojo, y la Sabiduría del Corazón, o en términos sintetizados: El Conocimiento mediante el Intelecto y todos sus funcionalismos sensoriales, y el Conocimiento por Intuición.
La “Sabiduría del Ojo” está relacionada con los datos de los sentidos físicos y con el razonamiento encefálico-cerebral-subjetivo, mientras que la “Sabiduría del Corazón”, está relacionada con los sentidos internos y básicamente con la INTUICIÓN que es la capacidad de penetrar en la esencia de las cosas sin el proceso deprimente de la opinión, de la razón, de la opción.

El Hombre como poseedor de una Doble Naturaleza.

Cuando una persona trabaja psicológicamente sobre sí misma podrá experimentar de forma directa la realidad de que dentro de nosotros existen dos naturalezas contrapuestas. Primera, la del Hombre Exterior; segunda, la del Hombre Interior.
El Hombre Exterior es la Falsa Personalidad con todos sus defectos. El Hombre Interior es el Ser Cósmico dentro de nosotros.
El Hombre Exterior debe morir para que nazca el Hombre Interior (El Ser, el Cristo).
El Hombre Interior, una vez que ha nacido dentro de nosotros, deberá identificarse con el fundamento divino, con la Deidad suprema, con el Eterno Padre Cósmico Común.

El Fin Último del Hombre (Alcanzar la Verdad).

El fin último del hombre es alcanzar o encarnar la Verdad para ser libre.
El medio para llegar a alcanzar y contemplar la Verdad es la ACCIÓN.
Cuando alguien llega al conocimiento unificado, cuando cristaliza el universo de lo transitorio y relativo, en un conocimiento absoluto y dinámico, entonces lo humano se diviniza y lo divino se humaniza en la conciencia.
Pero tengamos presente que la Verdad es lo desconocido de momento en momento.
También en esa frase el Maestro nos dice, que “es el conocimiento iluminado de los Misterios Divinos reservados a una élite”. Y uno se preguntará entonces ¿Por qué están reservados estos Misterios Divinos a una élite, a unos pocos”. Porque como dijimos unas líneas más arriba, el camino para llegar a la Verdad es la Acción, pero no una acción cualquiera, sino una acción inteligente, persistente, paciente, obediente al Ser; una acción disciplinada, capaz de soportar las más difíciles pruebas. Aquellos que reúnen estas condiciones de Voluntad, Obediencia y Disciplina evidentemente son los pocos, y a esos pocos se les ha conocido a lo largo de los siglos como Iniciados, para ellos se reservan los Misterios develados.

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