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sábado, 2 de noviembre de 2013

El Camino Gnóstico


El Camino Gnóstico.
El hombre en su estado actual, es como el caminante perdido en las profundas cavernas de su propia psiquis. Con la conciencia dormida y condicionada por los prejuicios, conceptos, teorías y otros espejismos de la mente, anda a obscuras caminando a tientas, buscando una salida.

Miles de años, cientos de existencias, gastadas y corroídas por los miedos, complejos, dolores e infelicidades, van logrando que, poco a poco, se abra paso una voz interior que de manera insistente comienza a preguntarle: "¿y eso es todo?, ¿de eso se trata la vida?".

Al fin, la mente y el corazón hacen un poco de silencio, y se abren a nuevas posibilidades ocultas en viejos pergaminos, códices antiguos, que han estado siempre presentes como testigos silentes de la majestuosa y eterna vigilia del Ser.

El Maestro siempre estará presente si hay un oído dispuesto a escuchar.

Puesto en contacto con la Gnosis Inmortal, el hombre reconoce su estado deplorable, que no es ni sombra de su estampa prístina original, cuando era uno con Dios. Empieza a darse cuenta de cuán lejos se encuentra de su Real Ser.

Y comienza a comprender que el Camino de regreso siempre estuvo allí, oculto a sus ojos por el velo de la ignorancia egóica, de su propia locura y de su autodestierro.

Ahora hay que aprender de nuevo, hay que "recordar" el origen, hay que "despertar" del sueño de los siglos.
Acorazado ahora con poderosa sabiduría, comienza el hombre a trabajar en su caverna oscura, llena de las aguas salinas del mar. Y comienza a iluminarse con la luz de su antorcha alquímica para comenzar a buscar la puerta perdida del Edén.

Luego de innumerables luchas contra los monstruos míticos de su propia psiquis,de transitar un camino difícil y tortuoso, lleno de peligros a la izquierda y a la derecha, estrecho como el filo de una navaja, empieza a ver la luz al final de la caverna.

Al fin, siempre navegando en las aguas, como en un drama egipcio, y guiado constantemente por un intenso anhelo espiritual producto de su amor a la Divina Señora, sus ojos contemplan la luz del Sol de la Medianoche, y se abre paso hasta colocarse frente a frente a la inmensidad del Océano de Vida.

Apreciado lector: el Camino hoy está frente a tí, abraza la Sabiduría como el que se aferra al aire, a la vida, al verdadero Amor. Y no te detengas en minucias y pequeñeces... porque no hay tiempo que perder!

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