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VM Samael Aun Weor.
Kalki Avatara
Budha Maitreya
Para la Era de Acuario |
Aunque la gran mayoría de nosotros sabe que el
vocablo “gnosis” significa “conocimiento”, en su contexto más profundo se refiere fundamentalmente a la "revelación" de los grandes misterios del universo a través de la facultad de la intuición. Es por tanto la gnosis el conocimiento prefecto de la intimidad misma de toda realidad. En este sentido, la gnosis es algo que se adquiere, que se conquista, y para lograr esta conquista los sabios de todas las edades han diseñado diversos sistemas adaptados a las distintas épocas e idiosincrasias. Estos sistemas que han estado presentes prácticamente desde la presencia histórica del hombre en el planeta, es lo que se conoce como gnosticismo.
“La
Gnosis es un funcionalismo muy natural de la conciencia, una “Philosophia
Perennis et Universalis”, “Incuestionablemente Gnosis es el conocimiento
iluminado de los Misterios Divinos reservados a una élite”.
Si analizamos esta frase del Maestro
encontramos ya algunas características de lo que es Gnosis. Primero nos dice
que es una filosofía perenne, esto quiere decir que siempre ha existido, existe
y existirá, y por otro lado nos dice que es universal, lo cual nos instruye en el
hecho de que esta filosofía es abarcadora, su saber incluye el Universo, desde
lo más pequeño y aparentemente más insignificante, hasta las galaxias más
inmensas. Todo lo que existe está dentro del campo de la Gnosis.
Estudiando las distintas culturas religiosas
de la antigüedad, y todo el devenir espiritual de la historia de la humanidad,
se pueden deducir cuatro elementos o nociones fundamentales que toda filosofía
perenne y universal cumple siempre de manera rigurosa:
A partir de este Principio el Universo es
creado y organizado en un espacio multidimensional. Como UNIDAD es causa de
todo y como TRINIDAD es creador, organizándose en base a las Leyes Cósmicas del
7, del 8, del 9, del 10, del 12, del 13 y del 22.
En su
Esencia es el SER-MASCULINO, activo, y en Substancia es el SER-FEMENINO, pasivo
y receptivo.
Cuando el
Eterno Par de Opuestos se unen nace el NIÑO SOL (El Cristo) de todas las
teogonías, tradiciones y cultos.
El NIÑO SOL reúne todos los atributos
del Cosmos de la parte de arriba (El Cielo, el Espíritu), y del Cosmos de la
parte de abajo (Los Infiernos, la parte más densa de la Creación). Así vemos
como el Cristo se desdobla en el Lucifer para poder llegar al extremo más
pesado y material de la creación.
El Ser
Masculino, el Padre Cósmico es el dador del Espíritu; La Madre Cósmica, el Ser
Femenino, es el Vaso que recibe al Espíritu a través de la materia.
El Hijo
Cósmico es la conciencia que permanentemente resucita entre la Materia y el
Espíritu, al igual que el Ave Fénix de la mitología. El Hijo Cósmico, el
Cristo, es la mediación astral entre el Universo Espiritual y el Universo
Material.
Aun cuando el hombre está inmerso en
la creación, no tenemos una correcta relación con ella. Porque aunque somos
parte de la creación material, somos, por naturaleza esencial, diferentes a las
manifestaciones materiales de los distintos reinos de la naturaleza. Pasamos
por el Reino Mineral, pero no somos rocas, pasamos por el Reino Vegetal, pero
no somos plantas, pasamos por el Reino Animal, pero por la naturaleza de
nuestro origen no somos animales, estamos pasando por el Reino Humano, pero muy
en el fondo tampoco somos eso. Ya lo decían los gnósticos primitivos, que somos
como “extraños”, como “visitantes” en este mundo.
Ante esta situación surge ante nosotros el
llamado PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO. ¿Cómo conocer lo que soy?. ¿Cómo saber la
Verdad de lo que soy?. ¿Cómo puedo relacionarme correctamente con toda la
creación que me rodea?.
A lo largo de la historia humana han
existido dos formas de encarar el problema, dos métodos distintos para tratar
de “conocer” y han sido llamados: La Sabiduría del Ojo, y la Sabiduría del
Corazón, o en términos sintetizados: El Conocimiento mediante el Intelecto y
todos sus funcionalismos sensoriales, y el Conocimiento por Intuición.
La “Sabiduría del Ojo” está relacionada con
los datos de los sentidos físicos y con el razonamiento
encefálico-cerebral-subjetivo, mientras que la “Sabiduría del Corazón”, está
relacionada con los sentidos internos y básicamente con la INTUICIÓN que es la
capacidad de penetrar en la esencia de las cosas sin el proceso deprimente de
la opinión, de la razón, de la opción.
Cuando una persona trabaja psicológicamente
sobre sí misma podrá experimentar de forma directa la realidad de que dentro de
nosotros existen dos naturalezas contrapuestas. Primera, la del Hombre
Exterior; segunda, la del Hombre Interior.
El Hombre Exterior es la Falsa
Personalidad con todos sus defectos. El Hombre Interior es el Ser Cósmico
dentro de nosotros.
El Hombre Exterior debe morir para que nazca
el Hombre Interior (El Ser, el Cristo).
El Hombre Interior, una vez que ha nacido
dentro de nosotros, deberá identificarse con el fundamento divino, con la
Deidad suprema, con el Eterno Padre Cósmico Común.
El fin último del hombre es alcanzar o
encarnar la Verdad para ser libre.
El medio para llegar a alcanzar y contemplar
la Verdad es la ACCIÓN.
Cuando alguien llega al conocimiento
unificado, cuando cristaliza el universo de lo transitorio y relativo, en un
conocimiento absoluto y dinámico, entonces lo humano se diviniza y lo divino se
humaniza en la conciencia.
Pero tengamos presente que la Verdad es lo
desconocido de momento en momento.
También en esa frase el Maestro nos dice, que
“es el conocimiento iluminado de los Misterios Divinos reservados a una élite”.
Y uno se preguntará entonces ¿Por qué están reservados estos Misterios Divinos
a una élite, a unos pocos”. Porque como dijimos unas líneas más arriba, el
camino para llegar a la Verdad es la Acción, pero no una acción cualquiera,
sino una acción inteligente, persistente, paciente, obediente al Ser; una
acción disciplinada, capaz de soportar las más difíciles pruebas. Aquellos que
reúnen estas condiciones de Voluntad, Obediencia y Disciplina evidentemente son
los pocos, y a esos pocos se les ha conocido a lo largo de los siglos como
Iniciados, para ellos se reservan los Misterios develados.